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Se ha generado voces de protesta y rechazo desde el gremio de los Contadores Públicos contra las nuevas innovaciones tecnológicas que las entidades financieras están ofreciendo a sus usuarios, en las cuales les ofrecen el “servicio” de diligenciamiento de la declaración de renta por menos de la mitad de lo que normalmente un profesional cobra por realizar este trabajo. 

Es tal el revuelo que ha causado esta alianza que hasta la Junta Central de Contadores ya se pronunció (Comunicado de Prensa 03 de 18 Julio de 2018). Primero que todo hay mantener la calma. Es apenas natural que la sociedad avance de mano de la tecnología y, este era un momento que tarde o temprano tenía que llegar. El devenir tecnológico no podía pasar por alto la parte tributaria y todas las personas podían llegar a sacar réditos de esta situación. Inclusive, este es un derecho de todos a elegir la forma en la que elaboramos nuestra declaración de renta. Si le pagamos a un contador o si le pagamos mucho menos de la mitad a una alianza entre los bancos y las aplicaciones de naturaleza tributaria existentes en el mercado. 

Recientemente, se radicó una denuncia ante la Superintendencia de Industria y Comercio por presunto ejercicio ilegal de la profesión por parte de entidades sin registro ante la Junta Central de Contadores. La aplicación cuestionada tiene sede mercantil en la ciudad de Medellín y entre su objeto social tiene la “elaboración de declaraciones de impuestos de personas naturales o jurídicas de forma online a través de página web o aplicación app”. De lo anterior, se desprende  que esta entidad podría estar ofreciendo actividades relacionadas con la ciencia contable; lo cual no es exclusivo de los contadores, si puede estar actuando deslealmente al implementar un mecanismo de elaboración de declaración a bajo costo atrayendo clientes en detrimento de la profesión contable. 

La demanda afirma que se está desconociendo de manera flagrante el artículo 7 de la Ley 256 de 1996, el cual afirma la prohibición de todos los actos de competencia desleal. Lo que es obvio con esta clase de aplicaciones; pues es evidente el dolo con los que los desarrolladores de estas aplicaciones están actuando en contra de los profesionales contables. 

Como contador público que soy, me inclino por apoyar al gremio. Pero analicemos. La Tecnología, la computación, los software han avanzado de manera abrumadora. Y todo lo que tenga que ver con el desarrollo de sistemas, seguirá desarrollándose y tendría que pasar un evento catastrófico para que se detenga.  

Y la cuestión es que nuestra profesión no podía quedarse atrás. Desde hace mucho tiempo, la contaduría ha dependido de los sistemas en aras de agilizar los registros de la información, dotándola de exactitud y agilidad en su procesamiento. De igual manera, es posible que las entidades bancarias hagan seguimiento de todas nuestras transacciones con el fin de tener nuestra información financiera, sobre la cual calcularán nuestros impuestos. Y esto se facilita con todas las aprobaciones que damos para el manejo de toda nuestra información y muchas veces  sin leer los contenidos de los contratos de prestación de servicios financieros. 

Pues bien; yo creo que es hora de que nosotros como profesionales de la ciencia contable dejemos de estar peleando en contra de la tecnología y las aplicaciones financieras, y apliquemos el adagio: “Si no puedes con tu enemigo, únetele”. Pero esta unión no se trata de ver cómo nos entierran como gremio, sino todo lo contrario. Debe ser una unión en la cual se nos permita tomar toda esta tecnología y aprovecharla en el bienestar de nuestra profesión, lo cual redunda en el bienestar de nosotros como contadores.
 
Nosotros tenemos un campo de acción mucho más grande, del que podemos visualizar. Pues a la luz de las Normas Internacionales de Información Financiera, ya no solamente tenemos que cambiar nuestras formas de pensar a futuro, sino que debemos estar más unidos que nunca. Obviamente, ninguna aplicación nos quitará la calidad de otorgar fe pública a todos los actos mercantiles que puedan tener las empresas. Pero pienso que toda la tecnología debemos aprovecharla a favor nuestro. 

Vendrán aún más batallas que tengamos que dar contra la tecnología, pues como se afirmó anteriormente, su desarrollo no va a parar a menos que suceda un evento catastrófico para la humanidad. Nosotros no podemos ser actores pasivos de toda esta revolución que estamos viviendo; y lo que queda por vivir, que no es poco. 

Por lo que sugiero, yo como contador público, que nos unamos no solamente para pelear por un derecho al trabajo que estas aplicaciones están mancillando; sino para que nosotros podamos utilizar todas estas aplicaciones en aras de lograr una evolución en nuestra profesión, de tal manera que no solamente no quedemos como las personas aisladas en las organizaciones que solamente se limitan al debe, haber, sumas iguales, cuadra el balance; sino que realmente seamos los actores preponderantes en esta sociedad cada vez más tecnificada.  Se mencionó en algún momento que todo aquello que sea susceptible de repetirse, es susceptible de tecnificarse y por lo tanto, es un espacio menos con el que los humanos contamos para trabajar y para sobrevivir en un mundo que, aparentemente se encuentra totalmente tecnificado, pero que aún le falta mucho más por desarrollarse. 

¿Será que en el futuro los conductores tendrán que hacer alguna especie de paro o protestar para prohibir la circulación de vehículos autónomos?. Hasta el momento las empresas petroleras han estado dando la pelea para que no se terminen de proscribir totalmente los combustibles fósiles, lo cual  a futuro, es una batalla que tienen perdida. Podrán alargarla algunos años, pero en definitiva, lo que se pondrá sobre la mesa es el cuidado del medio ambiente. 

Basado en los ejemplos mencionados, nosotros como gremio contable podremos pelear contra la tecnología, pero jamás vamos a pararla ni a vencerla. Su desarrollo se extenderá a otras ramas de la contabilidad y nosotros tenemos dos opciones: O nos vemos abocados a actualizarnos y a manejar todas estas aplicaciones como pez en el agua, o nos sentamos a ver cómo el mundo evoluciona y nosotros nos quedamos rezagados.

De nosotros depende esa elección. Por ahora, hagamos una pausa y analicemos el contexto de la llegada de esta alianza tributaria. En la alianza entre entidades financieras y aplicaciones, se puede observar que las primeras tienen el detalle de nuestros movimientos financieros; las segundas tienen el conocimiento para poder filtrar toda esa cantidad de información para entrar a cobrar una fracción de lo que cobramos nosotros. A su vez, es muy probable que esas aplicaciones atraigan a mucha clientela, es decir, personas naturales; haciendo este negocio rentable para las partes involucradas; aislándonos a nosotros los contadores. Los grandes interrogantes que quedan de todo esto son: ¿Qué sucederá con las sanciones a las que se puedan ver las personas naturales que utilicen dichas aplicaciones?. ¿Dichas aplicaciones serán infalibles?.¿Qué sucederá cuando omitan alguna información por parte del contribuyente?. ¿Asumirán sanciones?. ¿Cómo le piensan responder a las personas que les paguen para que diligencien su declaración de renta?.

Hemos sido un gremio que de una u otra forma, han tratado de minimizarnos a través de los años. Pero creo que esta situación marcará un hito en la historia pues logrará lo que no hemos podido hacer nosotros mismos: Unirnos en torno a una causa, no dejarnos sacar del mercado tan fácilmente. Es hora de que pensemos a futuro, analicemos todas las variables y saquemos adelante esta sacrificada profesión. Dejemos de un lado toda rencilla que podamos tener entre nosotros mismos, y unámonos. Pelear contra el desarrollo tecnológico es pelea perdida. 


Juan Pablo Merchán Díaz
Contador Público.
Especialista en gerencia del talento humano. 
Editor especialista contable y tributario. 
Correo: juan.merchan@notinet.com.co.