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EL RETO ECONÓMICO DEL NUEVO GOBIERNO 2018-2022

 

A lo largo de las campañas electorales que se han estado adelantando por parte de los candidatos a la Presidencia de Colombia, fue posible conocer las posturas de cada uno de los candidatos, incluyendo una que tiene especial importancia para el sector inversionista nacional y extranjero como lo es el económico, aunque la finalidad de este artículo no es adelantar un análisis de dichas propuestas, sí es necesario tener en cuenta que para el próximo cuatrienio, la nueva administración tendrá que afrontar varios problemas que no han podido ser solucionados aún.

 

Recientemente fue publicada una noticia en El Espectador titulada: “Las tareas pendientes de la economía colombiana”1, en la cual se hace un análisis conciso sobre varios aspectos a tener en cuenta por parte del próximo Presidente como son el hecho de que la recuperación económica no ha llegado con fuerza a Colombia, pese a la evidente mejora a nivel mundial, el mínimo crecimiento de la economía nacional, el riesgo de perder la calificación crediticia por parte de las agencias internacionales, y el descenso en la competitividad de varios sectores como construcción, minería e industria.

 

Hay un aspecto que llama la atención de dicha noticia y es el hecho de que afirman que “El análisis de la ANIF apunta que Colombia está excesivamente recargada en commodities, sujeta a una apreciación cambiaria y no ha logrado una reducción en las ineficiencias del sector productivo (...)”; pese a que solo se menciona una vez es de vital importancia este aspecto, el de la excesiva dependencia de la economía colombiana en la exportación de materias primas, ya que muchos gobiernos han hablado de hacer un fortalecimiento del aparato productivo, pero hasta la fecha nunca se realizaron políticas públicas que promueven este cambio.

 

Si bien, es muy interesante ver cómo un país se puede convertir en la “despensa” de una región específica, también es necesario tener en cuenta que esto tiene un arma de doble filo como lo es generar una excesiva dependencia de la economía, ya que su exportación se basará solo en un producto, y Colombia no ha sido ajena a este fenómeno ya que pese a ser un país potencialmente agrícola y ganadero, tampoco se evidencia una transformación de la industria en el sector minero, es decir, que la economía nacional ha basado la obtención de sus ingresos solamente con estos sectores, pese al crecimiento de otros sectores que pueden aportar inclusive mayores recursos.

 

La dependencia de Colombia en cuanto a la exportación de materias primas ha generado que, cuando aumentan los precios internacionales de las mismas, se genere un mayor ingreso y al disminuir dichos precios, también se ocasiona una reducción en la entrada de divisas y por consiguiente, hay una gran afectación para los sectores productores que pueden tener pérdidas difíciles de recuperar en poco tiempo; pese a estos ciclos que ocurren con frecuencia, los sucesivos gobiernos de turno nunca se han interesado por hacer una diversificación de la economía que permita sufrir menos este tipo de fluctuaciones en los mercados internacionales.

 

Nunca ha existido una política pública por parte de los Presidentes, a pesar de la retórica que siempre exponen en sus campañas electorales para atraer adeptos, de efectuar un verdadero cambio del aparato productivo colombiano, mejorar las infraestructuras viales, invertir en la recuperación, mejoramiento y expansión de las vías de transporte ferroviario y fluvial que pueden ser mucho más económicas que el transporte por carretera, promover la creación de nuevos sectores que permitan diversificar la obtención de divisas y fortalecer las exportaciones, y facilitar el camino para que se cierren de una vez las brechas sociales que siempre han existido desde el inicio de la vida republicana.

 

Para el nuevo gobernante que resulte elegido por el pueblo colombiano, existirán muchos retos que deberá afrontar y los cuales no serán fáciles de solucionar, debido a las restricciones presupuestales que actualmente tiene la Nación, pero también se deberá tener en cuenta que la inversión de los dineros públicos destinados al sector económico no podrá ser realizada incurriendo en prácticas demagógicas o corruptas, sino que debe haber una efectiva ayuda a aquellos sectores productivos que realmente lo necesiten y que cierren la brecha de desigualdad económica, en la cual Colombia de manera desafortunada se ubica entre los primeros lugares a nivel mundial.

 

Manuel Andrés León Rojas

Abogado especialista en derecho tributario

Universidad Externado de Colombia.