El efectivo es un medio de pago reconocido a nivel nacional y mundial. Cualquier bien o servicio que pretenda ser adquirido deberá representar unos recursos tanto para la persona que lo vende, como la persona que lo compra. Obviamente en orillas distintas: Lo que para uno es un ingreso, el cual comprende la recuperación de costos; para el otro generará un gasto o un costo. Esto último tiene una diferencia muy importante la cual será abordada en otr espacio.

Actualmente se presentan medios alternos para efectuar pagos por bienes o servicios adquiridos, como las transferencias bancarias, las tarjetas crédito, débito y los cheques que aún son utilizados, figuras para la extinción de las obligaciones como la dación en pago, novación, condonación, compensación entre otras. Sin embargo, el Estado se ha puesto en la tarea de hacer seguimientos a todos los pagos, con el fin de cazar evasores de impuestos. 

Para ello, el Estatuto Tributario en el artículo 771-5 describe los medios de pago para efectos de la aceptación de deducciones, pasivos e impuestos descontables. Claramente expresa que para que lo anterior sea reconocido fiscalmente, los medios que serán tenidos como válidos serán los depósitos en cuentas bancarias, giros o transferencias bancarias, cheques girados al primer beneficiario, tarjetas crédito y débito u otro topo de tarjetas, bonos que sirvan como medios de pago. Claro está, en la forma en la que el Gobierno Nacional lo autorice. 

Todo lo anteriormente mencionado no menoscaba el reconocimiento fiscal de los pagos en especie ni de la utilización de los demás modos de extinción de las obligaciones distintos al pago como los mencionados párrafos antes; tampoco perjudica el pago en efectivo como  medio legítimo de pago. Sin embargo, esto tiene limitaciones que se encuentran descritas en  el mismo artículo.

Para el caso de los responsables del impuesto de renta y complementarios, lo describe el parágrafo 1. En el año 2018, solamente tendrán reconocimiento fiscal como costos, deducciones, pasivos o impuestos descontables los pagos que en efectivo se hagan sin que exista una limitante al número de pagos así: El 85% de lo pagado sin superar las 100.000 UVT. El 50% de los costos y deducciones totales. Para los años 2019 y 2020 los límites mencionados bajarán. Traducido en efectivo, para el 2018 100.000 UVT equivalen a $3.415.600.000. (Se toma el año 2018, ya que es este el que se va a declarar en renta). Esta cifra por el 85% que expresa la norma, es igual a $2.903.260.000 y si se ha pagado más, este será el tope. Aparte, y dependiendo del total de los costos y deducciones, el 50% de estos se aceptará si los pagos se hicieron en efectivo. El restante 50% será no deducible.  

Cierto es que es una cifra alta. Pero lo anterior, recordemos, aplica para los contribuyentes de impuestos, es decir, los que la DIAN haya clasificado como grandes contribuyentes o que hayan sido reconocidos como pertenecientes al régimen común. Se recalca esto último, pues aún hay personas naturales que insisten en exigir pagos en efectivo por cualquier transacción sin considerar el monto. Esto con tal de evadir impuestos, cosa que ni siquiera pueden hacer; pues hoy en día toda transacción es rastreable y para no dejar ninguna huella,  obviamente; no se debe dejar ninguna clase de rastro, cosa que actualmente no es posible por el avance de la tecnología en línea y en tiempo real.  

Se debe observar con detenimiento el parágrafo 2 del artículo 771-5 los pagos individuales realizados por personas jurídicas y las personas naturales que perciban rentas no laborales. Pues es en este punto en donde se encuentre el arma legal con la que el contribuyente cuenta en caso de que se le exijan pagos en efectivo por altas sumas, por ejemplo para comprar un bien inmueble.

Dicho parágrafo expresa que “ En todo caso, los pagos individuales realizados por personas jurídicas y las personas naturales que perciban rentas no laborales de acuerdo a lo dispuesto en este Estatuto, que superen las cien (100) UVT deberán canalizarse a través de los medios financieros, so pena de su desconocimiento fiscal como costo, deducción, pasivo o impuesto descontable en la cédula correspondiente a las rentas no laborales”. 

Es claro en señalar que esto se hace para efectos de control de las transacciones monetarias que hacemos todos. Y además, es claro en señalar que todos los pagos que superen las 100 UVT, deben ser canalizados a través de los medios financieros dispuestos para ellos. De esta manera, si al contribuyente le dicen que en una compra por un alto valor debe realizar el pago en efectivo, tiene el escudo legal para no ser víctima de los amigos de lo ajeno. Si le exigen el pago en efectivo, solicite que se le muestre el sustento legal en el cual se dice que solamente tiene que utilizarse el efectivo como medio de extinción de las obligaciones.

 

 

Juan Pablo Merchán Díaz
Contador Público.
Especialista en gerencia del talento humano. 
Editor especialista contable y tributario. 
Correo: juan.merchan@notinet.com.co.


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