RECIENTE FALLO DE LA CORTE CONSTITUCIONAL INDICA QUE PENSIÓN DE SOBREVIVIENTES DEBE SER RECONOCIDA EN CASOS DE FAMILIAS DE CRIANZA


El Tribunal Supremo debía analizar si en el caso puesto a su consideración la Administradora Colombiana de Pensiones (Colpensiones) había vulnerado los derechos a la seguridad social, vida digna y mínimo vital de una persona como consecuencia de la muerte de quien había sido su madre con el argumento que entre ellos no existía vínculo de parentesco alguno debido a que no se acreditó que la fallecida la hubiese adoptado, a pesar que la solicitud de la pensión de sobrevivientes se hizo alegando la condición de hijo de crianza.

 

En el asunto, si bien se resaltó que el derecho transgredido fue el de petición por cuanto la citada administradora de pensiones estudió la petición del actor a la luz de las normas que regulan la patria potestad, la custodia y la adopción, para negar la condición de beneficiario de la pensión de sobrevivientes, con fundamento en la ausencia de una sentencia judicial en la cual se hubiese otorgado la adopción a la causante, la solicitud radicada nunca estuvo encaminada a su reconocimiento como beneficiario de la prestación en calidad de hijo adoptivo, sino de hijo de crianza. En efecto, el demandante dirigió su solicitud a demostrar que entre él y la fallecida se conformó una “familia de crianza”, institución que, por lo demás, ha sido avalada por esta Corporación, para efecto del reconocimiento de derechos pensionales, entre ellos el derecho a la pensión de sobrevivientes.

 

Al respecto, es pertinente recordar que la Corte Constitucional en reiteradas ocasiones ha protegido a las familias que surgen por vínculos diferentes a los naturales y jurídicos, garantía que se proyecta también a aquellas conformadas por madres, padres e hijos de crianza, es decir, a las que no surgen por lazos de consanguinidad o vínculos jurídicos, sino por relaciones de afecto, respecto, solidaridad, comprensión y protección. Lo anterior, puesto que el concepto de familia se debe entender en sentido amplio, e incluye a aquellas conformadas por vínculos biológicos, o las denominadas “de crianza”, cuya perturbación afecta el interés superior de los niños, como efectivamente lo hizo en el año 2016 al reconocer a un menor la prestación de sobrevivientes por el fallecimiento de su abuelo.

 

Con ese precedente, y con ocasión del caso que se ha venido mencionando en líneas anteriores, la Corte depuró una serie de criterios para el reconocimiento de tal prestación en los asuntos de esta clase de familias, a saber: la solidaridad, que consiste en evaluar la causa que motivó al padre o madre de crianza con el hijo que deciden hacer parte del hogar; el reemplazo de los vínculos consanguíneos o civiles entre padres e hijos, por las relaciones de facto; la dependencia económica entre padres e hijos de crianza que hace que los últimos no puedan tener un adecuado desarrollo y condiciones de vida digna, sin las personas que ejercen el rol de padres; los vínculos de afecto, respeto, compresión y protección que se generan entre las familias de crianza; el reconocimiento de la relación entre padres de crianza y el hijo, la cual puede ser observada por agentes externos del hogar y la existencia de un término razonable de relación afectiva entre padres e hijo, lo que implica acreditar una relación estable que permita inferir la existencia de una comunidad de vida.

 

Así, es deber de los jueces de instancia, analizar en cada caso concreto si se dan los presupuestos señalados anteriormente para determinar la procedencia del reconocimiento y pago de la pensión de sobrevivientes a quienes la solicitan con fundamento en los lazos que se generan por la crianza con el fin de proteger los derechos derivados de una de las clases de familia aceptadas por la jurisprudencia colombiana.

 


Juliana Barón Bonilla

Especialista en Derecho Laboral y Relaciones Industriales

Universidad Externado de Colombia

 

 



z